La mayoría de producciones no fallan por falta de ideas, sino por falta de sonido competitivo. Y para arreglarlo no necesitas mil plugins: necesitas prioridades claras.
Sonidos buenos desde el origen (si el sample/sinte es flojo, la mezcla no lo salva).
Arreglo con espacio: si todo suena a la vez, nada destaca.
Edición limpia (timing, afinación, transiciones): muchas “mezclas malas” son ediciones incompletas.
Balance primero (volumen y panorama antes de EQ/compresión).
Mezcla y mastering con objetivos: claridad, pegada, espacio y traducción entre sistemas.
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